lunes, 15 de enero de 2018

Recuerda lo malo que por desesperarte has hecho y date cuenta de que esa no es la actitud que se necesita. P. Alberto Linero.

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Te propongo que hoy reflexionemos en torno a la serenidad como una de las características de un creyente. La serenidad es necesaria para cualquier proceso en la vida. No se puede vivir de manera angustiosa ni desesperada porque se generarán muchos daños en nuestras relaciones interpersonales. Los otros no son nuestros apéndices ni tienen que tener todas nuestras características.
 
Son seres únicos e irrepetibles. Tenemos que tratar de comprender a los otros y de saber por qué están actuando como lo hacen. Llenarnos de ira y dejarnos llevar por las emociones negativas no resuelve nada, sino que crea otros problemas.
 
En todas las relaciones interpersonales se necesita paciencia y serenidad porque en cualquier momento se notarán los conflictos de las diferencias de caracteres, actitudes y sueños.
 
Hay que seguir compartiendo pero sin perder el control, escuchar y expresarnos para que todos comprendan lo que se les quiere decir, es probable que el ejemplo sea más elocuente que cualquier discurso que ensayemos ante ellos.
 
Volverse locos no ayuda a que los otros nos comprendan, sino que algunas veces será más un impulso para seguir en equivocaciones. Cuando nos desesperamos perdemos el control de nuestras emociones y hacemos mucho daño a las personas que están a nuestro alrededor. Tenemos que entender que cada uno tiene su ritmo, su manera de llevar el proyecto de vida, y con desesperarnos no ganamos nada.
 

REZO POR TI:
Padre Dios, te doy gracias por esta persona que me está leyendo, gracias por llenar su corazón de paciencia y serenidad para que pueda vivir con paz todas las experiencias de su vida. Amén.
 
TAREA DEL DÍA:
Recuerda lo malo que por desesperarte has hecho y date cuenta de que esa no es la actitud que se necesita.

P. Alberto Linero.
15 Enero, 2018

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