martes, 16 de enero de 2018

Que tus acciones de hoy estén llenas de amor y así puedas ser un testigo de Dios




ORACIÓN INICIAL
DE LA JORNADA

Ven, Espíritu Santo, ilumíname para que en mi oración sepa lo que hoy me quieres decir.
Señor, te abro libremente mi mente, mi corazón y mi voluntad para que hagas con ellos lo que quieras, porque creo y confío en que todo lo que viene de Ti es bueno para mí. Sé que me darás la gracia para hacer lo que hoy me pides, sé que siempre me acompañas, porque nadie me ama como Tú. Eso es suficiente para mí.


           ORACIÓN 
      DE LA MAÑANA

Señor mío y Dios mío, eres mi escudo y mi fortaleza, por eso te alabo al inicio de este día; te adoro, mi Dios, porque estás a mi lado y tu presencia me hace fuerte ante los problemas que todos los días debo enfrentar. 

Gracias por las bendiciones que me regalas, porque Tú estás conmigo todos los días y tu presencia me ayuda a ver la realidad con una mirada distinta, sin dejarme ahogar por las dificultades, sino siendo valiente, para seguir adelante aunque las situaciones sean complicadas. 

Te pido que me bendigas en este día y que bendigas también a las personas que amo, que tomes sus vidas y las ayudes a realizar las cosas que se han propuesto para hoy. 

Creemos que Tú, mi Dios, escuchas nuestras súplicas y nos llevas por caminos de victoria en toda la jornada que nos disponemos a vivir. No apartes de nosotros tu mano victoriosa, para que en todo podamos salir vencedores. 

Gracias por estar aquí como el centro de la vida.
Amén.

P. Alberto Linero.
16 Enero, 2018


     TEMA DE DÍA

Muchas veces me preguntan ¿cómo ser testigo de Dios? Sé que esperan una fórmula mágica que no tengo y que no existe; por eso siempre los invito a comprender quién es Dios y a tratar de hacerlo presente en nuestra vida. 

Dios es amor (1Juan 8,4) y si queremos ser sus testigos todas nuestras acciones tienen que estar llenas de amor. 

Y ¿qué caracteriza el amor (1Corintios 13,1-12)? 

1. “Es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta”. El testigo debe  vivir sin miedo a aceptar sus características actuales; un testigo sabe quién es y desde allí vive su vida, sin enrostrarles a los demás lo que vive. No envidia lo que tienen los demás ni presume de lo que bueno que hay en su historia. 

2. “Es no enojarse ni guardar rencor”; el verdadero testigo tiene un gran control emocional, no se deja llevar por sus reacciones. No hay iras, ni ataques de desesperación que maltraten a nadie ni demuestren una rebeldía contra la vida. 

3. “Es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad”; un testigo tiene que mostrar la presencia de Dios luchando por la justicia, por brindarle a cada uno las condiciones mínimas que se necesitan para realizarse como personas. No hay mentira -de ningún tamaño- en quien quiere ser transparencia de Dios para los demás. 

Sin estas características nadie puede describirse o nominarse como un testigo de Dios, porque es el modo de vida el que define si somos o no somos sacramento de Dios para los demás. 

REZO POR TI:
Padre Dios, en este momento te suplico que sanes todas las heridas en el corazón de esta persona que me está leyendo  para que pueda vivir el amor que siempre le das.

TAREA DEL DÍA:
Que tus acciones de hoy estén llenas de amor y así puedas ser un testigo de Dios.

P. Alberto Linero.
16 Enero, 2018

No hay comentarios.:

Publicar un comentario